La nueva Generación de la composición
Sangre joven pide paso a día de hoy en el mundo de la composición de marchas procesionales. Jóvenes conocedores de la buena música procesional que ya dejaron en tiempos anteriormente ilustres de la composición como D. Manuel López Farfán, D. Pedro Gámez Laserna, Ricardo Dorado o Germán Álvarez Beigbeder, un patrimonio de marchas sublimes y de enorme belleza que llegan a impactar dentro de los sentimientos de un amante de la música sacra.
De esta forma recoge el testigo que sus antecesores dejaron y del que bien ha sabido instruirse Alfonso Lozano Ruíz con sus Marchas “El mayor Dolor” dedicada a su hermandad del Calvario de Córdoba, culminada en 2007 y estrenada por la banda de música de la Oliva de Salteras en el concierto de cuaresma en beneficio del proyecto hombre del citado año.
Se trata de una composición de gran solemnidad, con un comienzo algo misterioso en tono piano, repitiéndose justo después algo más fuerte, culminando en el tema principal de la marcha. Un tema principal interpretado por las maderas y acompañado por los bajos que lo convierte en una melodía melancólica y señorial, muy propio de la hermandad del barrio de San Lorenzo.
Portada de la marcha procesional "El mayor Dolor"
Este tema se vuelve a repetir en tono fuerte e interpretado esta vez por los metales en primer plano hasta que llega a unas llamadas de trompetas que desemboca en una melodía creada por las maderas que va creando una tensión hasta la llegada de una llamada de trompeta que discurre desde el piano súbito al fortísimo que desemboca de nuevo en tema principal en tono fortísimo finalizado con una cadencia que da lugar a un trio final precioso que recuerda el andar solemne y firme de nuestra Señora del Mayor Dolor camino de su barrio de San Lorenzo en las noches de Miercoles Santo cordobés.
El trío comienza con una melodía interpretada por las maderas, que parecen lamentarse del dolor de la Virgen, al que se suman en tono fuerte los metales y bajos y que finaliza de la misma forma que se termina de consumir una vela, apagándose en el más oscuro silencio de nuestros sentimientos.
Alfonso Lozano también ha realizado la marcha procesional "El Santo Rosario" estrenada este año 2008 tras el palio de la Virgen del Rosario en sus misterios Coronada de Córdoba.
Otro joven compositor de origen sevillano, algo más experto en la materia ya que desde el año 2000 utiliza sus papeles pautados para expresar a través de acordes los sentimientos que le transmite este glorioso mundo de la Semana Santa es Ismael Jimenez Gómez actual componente de la banda de música del Maestro Tejera de Sevilla. Autor de varias composiciones como:
Pasa la Virgen del Cerro (2000) dedicada a la Virgen del Cerro de Sevilla
Rosa del Subterráneo (2001) dedicada a la Hermandad de la Cena de Sevilla
Madre de los Dolores en su Soledad (2002) dedicada a la hermandad del Santo Entierro de Olivares (Sevilla)
Himno a San Sebastián (2005) dedicada al Patron de Santiago de Calatrava (Sevilla)
Dolores y Misericordia (2007) dedicada a la hermandad de Jesus Despojado de Sevilla
Finalmente su ultima creación titulada Las Penas de San Vicente (2007), marcha procesional con la que ha sido finalista en el I certámen Internacional Manuel Font de Anta celebrado esta pasada cuaresma en la ciudad de Sevilla.
Primera página del guión para banda de "Las penas de San Vicente"
Esta genial composición empieza con una entrada marcial de las trompetas y trombones que es respondida por las maderas y acompañada por los bajos. Esta entrada es repetida una segunda vez antes de llegar al precioso tema principal de la composición. Un tema que comienza en tono piano, de forma muy solemne interpretado por los instrumentos de viento-madera y bajo, que tras unas llamadas de trompeta, repite en tono fortísimo el tema principal, tomando el relevo los instrumentos de viento-metal que cobran el protagonismo junto a un contracanto sublime de los bombardinos. Este pasaje finaliza dando lugar a un segundo tema intermedio muy melódico que finaliza dando paso de nuevo al tema principal en su versión fortísima. Aquellos compases marciales que dan lugar al comienzo de la composición le sirve al compositor como enlace para llegar a un precioso trío interpretado por las maderas, el cual adquiere más de alegría que el resto de la composición. El tema se vuelve a repetir en tutti algo más fuerte llegando al final de esta bellísima composición.
Mi enhorabuena a estos dos jóvenes compositores que han llenado de sangre joven a este maravilloso mundo de la música procesional.
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